Gervasio Sánchez y los conflictos bélicos en la Tabacalera

Nos encontramos ante una de estas exposiciones que honran el trabajo del fotoperiodismo. Un recorrido por la dilatada carrera de este fotógrafo a su paso por diversos territorios en estado de guerra o post-guerra. Un total de 148 capturas, cerca de un centenar de retratos y 6 salas con proyecciones audiovisuales nos mostrarán los escenarios más duros captados a través de la cámara de Gervasio durante 25 años.

Residente en Zaragoza, el objetivo de este fotógrafo cordobés ha sido retratar, del modo más puro, los conflictos armados de América Latina, la Guerra del Golfo, la Guerra de Bosnia, la desfragmentación de la antigua Yugoslavia y conflictos varios en África y Asia. Actualmente se mueve como freelance tras haber servido a medios como el Heraldo de Aragón, La Vanguardia o la BBC. Su trabajo ha sido reconocido a través de numerosos premios. En uno de ellos, el Ortega y Gasset de periodismo, surgió la polémica al realizar un discurso criticando la venta de armas por parte del Gobierno de España.

Hasta el día 10 de junio podremos disfrutar de su Antología en el edificio de la Tabacalera, Madrid. Un entorno idóneo que nos atrapará desde el momento en que entramos en la exposición. Un espacio diáfano con una pantalla en la que se expondrán las fotografías más representativas de su obra bajo la orquesta más cruda de la guerra; los sonidos de los bombardeos nos encerrarán en un espacio difícil de representar, pero fácil de reconocer.

Una vez dentro de la exposición, la obra de Gervasio Sánchez toma protagonismo. Distribuida en cinco grandes bloques temáticos deberemos pasear por los pasillos de la antigua tabacalera para comprobar cómo es la guerra.

El primer bloque nos situará en América Latina durante los años 1984 a 1992.  Fue aquí cuando Gervasio se inició en el fotoperiodismo. La mayor cantidad de fotografías son instantáneas contundentes que nos acercan totalmente a la realidad. Documentos inéditos de estos sucesos que no dejarán a nadie indiferente.

A continuación, la fría Guerra de los Balcanes nos lleva a los años 90, donde la desintegración de Yugoslavia marca un punto de inflexión decisivo en la trayectoria profesional del fotógrafo. Realizará un seguimiento personal de algunos de los supervivientes de este conflicto obteniendo así, un documento histórico clave en su obra. Conflictos como la guerra serbo-croata, el sitio de Sarajevo y la guerra en Kosovo le permitirán realizar una completa colección de fotografías en las que prima la espontaneidad y la sencillez. De nuevo, la guerra en su lado más humano será el objetivo de Gervasio Sánchez.

Durante estos mismos años, centrará también su atención en África. Durante diez años (1994-2004)  será testigo de acontecimientos que desangran impunemente al continente. El genocidio y los estragos del cólera en  Ruanda, el penoso éxodo de refugiados hacia el Congo, la devastadora hambruna en Sudán, las ejecuciones en las calles de Monrovia, las salvajes mutilaciones en Sierra Leona y el drama de sus niños soldado; son algunos de los que destaca en su Antología. La búsqueda de la cotidianidad en un lugar donde no saben qué sucederá dos días más tarde, la sugerente normalidad de sus calles, las miradas perdidas en un futuro incierto… las expresiones más íntimas de un problema que actualmente nuestra sociedad pretende ocultar.

Otro proyecto con el que Gervasio Sánchez intentará despertar las moribundas ayudas que ofrece el “mundo desarrollado” será las minas antipersona. Capturas de los efectos producidos por éstas y las terribles consecuencias que tendrán en las personas afectadas. Imágenes en blanco y negro que reflejarán la rehabilitación de las víctimas, el drama de las personas heridas y su intento por recuperar la vida cotidiana que les fue arrebatada. Destaca el seguimiento a tres vidas anónimas que el fotógrafo capturó durante varios años.

Por último, su esfuerzo por documentar las desapariciones forzadas de los habitantes de países en conflicto será uno de los trabajos más duros a los que se expone según afirma el propio fotógrafo.

Los retratos ocuparán un lugar privilegiado en dicha exposición. Un total de 96 vidas sin ningún tipo de adorno. Retratos sencillos y profundos de las vidas afectadas por la guerra.

Una exposición que conviene visitar para comprender realmente qué es una guerra. Un juego en el que la vida de las personas no tiene valor alguno. En el que vidas anónimas son utilizadas como cifras estadísticas para demostrar quién es el más poderoso. Niños inocentes que simplemente juegan entre los restos de los coches bombardeados. Madres que lloran buscando entre montones de cuerpos sin vida para buscar a su hijo. Camionetas llenas de almas muertas. Miradas que se apagan conforme ven que el túnel, no tiene luz en su final.

Exposición | La Tabacalera

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